miércoles, 11 de noviembre de 2009

Europa VI

El 9 de Octubre es la fiesta de la Comunidad Valenciana y el 12 de octubre día de la Hispanidad y día Nacional de España. Estos dos asuetos al coincidir en ser viernes y lunes formaron un inmejorable puente para viajar un poco y conocer. El destino Andalucía...

Aprovechando que Alejandro, uno de mis compañero de piso, pensaba ir a su casa en Sevilla para el puente me monté en su automóvil, acompañados de dos amigas de Ale y Magdalena, la madre de Joaquina (mi compañera de piso). El jueves 8 a las 2 de la tarde y después de haber comido algo, salimos de Valencia con 8 horas de carretera frente a nosotros. El trayecto fue contrastante y cambiante, primero al bordear la costa de Valencia viendo a la distancia al Mar Mediterráneo y los destinos de playa como Benidorm y Alicante, atravesando montañas por medio de túneles para encontrarte de nuevo con el mar; después por Murcia que fue el paso para entrar a Andalucía. Recorrimos la provincia de Almería, con sus kilómetros de desierto (el único desierto de Europa) y sus múltiples campos de generación eólica; después Granada y su clima frío y entorno boscoso; para finalizar en la capital de Andalucía.
En Sevilla me recibió mi tío Martín y su familia a quienes les agradezco las múltiples atenciones, cené en su piso y me fui a descansar a la habitación que Bruno me cedería por el fin de semana.

El viernes 9 por la mañana, y habiendo dejado a los niños en el colegio, Martín me dejó en el casco histórico de Sevilla. Sin duda Andalucía es el origen de los aportes que la Madre Patria dieron a la que sería la cultura y tradiciones mexicanas. Recorrí el barrio de la Santa Cruz, sus callejones y rincones, entrando en toda casa que tuviera frente a mi para poder ver desde el pórtico los hermosos patios andaluces que son los antepasados de el modelo clásico de la casa mexicana, con su patio al centro y las habitaciones vertidas a él.
Era aún muy de mañana, las calles sumidas en la niebla y la mayoría de los lugares aún cerrados. Caminé por los Jardines de Murillo, los cuales colindan con las murallas de los Reales Alcázares, para después llegar a la Catedral. La Giralda y sus 97.5 m de altura (101 considerando el Giraldillo) se impone en el entorno, su sección de estilo almohade contrasta con el campanario cristiano colocado en la punta.
Recorrí la plaza que se abre entre el ábside de la catedral y el Palacio Episcopal y para mi sorpresa la puerta trasera junto a la Giralda se encontraba abierta ya que se estaba oficiando misa. Lamentablemente ya estaba por terminar y no pude pasar más allá del control de seguridad, pero si me fue posible escuchar al órgano principal de la Catedral que estaba siendo usado para la misa, y debo decir que la sensación es sorprendente; la potencia del órgano que recorre hasta cada rincón de las naves de la catedral con el contexto gótico y solemne de la catedral, sin duda fue una gran experiencia.

Posteriormente fui a los Reales Alcázares de Sevilla, que son la residencia real en Andalucía. Un edificio mayormente mudejar, que inició como un palacio árabe, pero habiendo sida reconquistada la ciudad por Fernando III y posteriormente por instrucción de Alfonso X, se convirtió en palacio real. Más de 2 horas fueron necesarias para recorrer los salones del palacio, siendo sin duda El Patio de las Doncellas el espacio más importante; su aljibe al centro y rodeado por un corredor de arcos polilobulados, los muros cubiertos de mosaicos con grecas y formas estrelladas y yesería mudejar. El salón de los Embajadores y su cúpula dorada es ciertamente el artesonado que más me gusto de todos lo que vi en el Alcázar. Varios salones y patios conforman el complejo palaciego. Finalmente caminé un poco por los extensos jardines amurallados que se extienden tras el palacio.

Al salir de los Alcázares me dirigí a la Catedral (no sin antes haber sido víctima de una de las gitanas :S). Habiendo recorrido el pequeño museo catedralicio accedí por una puerta que me condujo a una de las naves laterales. La bóveda de crucería es simplemente de sublime, el diseño de la bóveda del crucero con su extensa trama de nervaduras destaca de entre el resto. Camine por la Catedral hasta llegar al altar mayor y sus más de 1200 esculturas de madera policromada que componen el retablo. Realmente la Catedral es un espacio de enorme calidad espacial, y que ejemplifica muy bien al gótico español.
Después y como era de esperarse, subí a la Giralda desde donde se pueden obtener unas vistas panorámicas de Sevilla y el Río Guadalquivir. Finalmente salí por el Patio de los Naranjos.
Hice una corta escala en el Archivo General de Indias, lugar donde se guardan la mayor parte de los documentos referentes a la presencia hispana en las Indias (América) por lo que pude ver uno de los ejemplares del Tratado de Todesillas, así como mapas realizados durante la exploración del continente.

Para finalizar el día, habiendo comido unas tapas sevillanas, me reuní con Martín quien me dio un tour por Sevilla a bordo de su motocicleta, lo que me permitió conocer más lugares que los que hubieran sido posibles a pie; desde la Cartuja y los pabellones de la Expo '92; el barrio de la Macarena; la Plaza de España que sin duda es un edificio extraordinario, que cuenta con muy buenas proporciones entre su largo cuerpo y sus dos torres que rematan a cada lado. Unas cervezas con Martín y unas tapas con su familia fueron lo que cerraron el día. En General un día fantástico, donde pude darme una empapada de lo que es la vida y la noche andaluza.

Sábado 10 y con la mirada en Córdoba. Tomé el tren temprano para aprovechar al máximo el día. Recorrí calles y callejones, pasando por la Sinagoga, los baños árabes y el Alcázar de los Reyes Católicos que junto con sus jardines son un bello lugar para conocer. Pero mi mente estaba fija en la Mezquita-Catedral.
Después de cruzar y regresar por el puente Romano que cruza el Guadalquivir para visitar la torre de la Calahora, fui a la Mezquita.
Es un edificio que es hasta ahora el lugar que más impresionado me ha dejado. La enorme mezquita, de casi 250m de lado, con su bosque de columnas y arcos de herradura de rojiblancos que se pierden a lo lejos, contrasta con la catedral católica, de tipo gótico, renacentista y barroco, construida al centro. Me es muy difícil describir el lugar y lo que sientes al estar ahí; donde puedes ver en un solo vistazo al gótico, al arte árabe, al renacentista y barroco conviviendo y coexistiendo juntos; bóvedas de crucería apoyadas sobre arcos polilobulados y de herradura, artesonados árabes que generan una atmósfera íntima junto con una bóveda de cañón renacentista a una altura que te hace sentir pequeño y pasmado. Un lugar único en el mundo. Además decir que en algunos puntos quedan restos de la antigua catedral visigoda.
Salí de la Catedral y descansé en el Patio que fuera parte de la Mezquita, y terminé de recorrer la ciudad. Fui al museo de arqueología que te da un vistazo por las culturas que dominaron la región por mucho tiempo.
Córdoba una ciudad muy bella donde sin duda destaca la Mezquita-Catedral. Aún hoy veo las fotos y no deja de impresionarme. Es un edificio MÁGICO...

Finalmente Cádiz estaba previsto para el Domingo 11. Si alguien conoce la Habana, estoy seguro que al llegar a Cádiz se sentirá en Cuba. Historia y mar, calles empedradas y playas. Fuertes en puntos estratégicos de esta península angosta que fue origen de la primer constitución de España y que tanto vimos en clase de Historia. Desde aquí zarpaban los barcos que poblaron América. Caminé por las calles que bordean la costa, entré a un par de castillos y torres, y conocí la Catedral que tiene un ambiente tan peculiar debido a su alta humedad. La piedra caliza permite la permeabilidad del agua y crea una atmósfera neblinosa.
A mi regreso a Sevilla, acompañe a Martín al centro para reunirse con un par de personas que trabajan con mi tío Lalo. Tuvimos la suerte de que nos tocara una procesión de la Virgen del Rosario, una pequeña probada de los típicos pasos de las vírgenes sevillanas. Lamentablemente no llevaba cámara de fotos...

Fue un viaje mágico. Andalucía es un lugar colorido, vivo, donde su gente es alegre y muy agradable. No cabe duda que la España que le dio a México gran parte de sus costumbres, tiene su origen en esta tierra caliente del sur de la península. Ansío poder regresar ya que tengo un enorme pendiente por allá: Granada... pero será para después.