Ya han pasado casi tres semanas desde mi última crónica, tres semanas que se han sentido como tres días en algunos ratos, y tres meses en otros... Así que empezaré donde me quedé en la crónica IV...
Por un lado han sido tres semanas de estudio, se acabaron las presentaciones de los cursos y ahora si venía la sustancia. poco a poco me he ido acostumbrando a la rutina y me he ido estabilizando en mis clases dentro de la UPV.
De mis cuatro cursos la que más está sobresaliendo es urbanística; Fernando Gaja i Díaz, quien coordina la asignatura, es un excelente maestro y estoy seguro que de este curso e inclusive de la relación con mi profesor podrán salir proyectos interesantes, sobre todo por su conocimiento de Guadalajara y al hecho que frecuentemente llega a ir a tierras tapatías.
Ha sido difícil emitir un juicio sobre mi clase de Proyectos. Por un lado, veo que la clase tiene un camino definido, que existen intensiones detrás de cada ejercicio, algo que me es importante; el profesor, Rafael López Gallegos, es dedicado al curso y trata de que siempre logremos aprender lo más posible. Me recuerda mucho a mis clases en el ITESO donde las críticas se hacen en común y aprendes más de lo que le dicen al compañero que a ti mismo.
Por otro lado la clase me genera dudas, somos 35 alumnos en el grupo, lo que vuelve complicada la revisión y prácticamente la mitad se queda sin crítica; por lo que es fundamental que siempre traigas tu información sintetizada y muy bien organizada para poder conseguir que te revisen; implica más trabajo y mejor previsión en los tiempos.
Al final, y sobre todo viendo los trabajos de semestres pasados, me doy cuenta que el ITESO cuenta con un mejor nivel en cuanto a la clase de Diseño Arquitectónico se refiere; por lo que no crean que por ser Europa el nivel se despega del que tiene el ITESO, lo que me dice que mi universidad en Guadalajara tiene una buena escuela de proyectos. (Si hablamos de estructuras y urbanismo la cosa cambia, acá el nivel si es superior)
Acústica me ha exigido desempolvar mis conocimientos de la preparatoria y también a prestar el máximo de atención; cualquier segundo que pierda de la clase teórica puede ser contraproducente, sobre todo si hablamos de fórmulas o métodos de cálculo de la acústica de un recinto. Estoy seguro que saldré muy bien preparado en este tema.
Y por último, la clase de El Proyecto Arq. entre la Ideación y Representación (PIR) ha resultado más difícil de lo que parecía al inicio, o al menos por que las ideas no han surgido como he querido. La clase es por equipos de 3, el mío se conformó por obra de la casualidad y al final estoy muy contento, mis dos compañeras son muy trabajadoras y congeniamos bien al momento de decidir el rumbo del proyecto.
Como ven, las clases han ido tomando ritmo y más ahora que se acercan las primeras entregas, tanto de proyectos como de urbanística y de PIR. Por lo que a trabajar se ha dicho. Esta última semana ha sido mucho más pesada que las primeras tres; he tenido que estar más tiempo en la universidad para trabajar con mis compañeros de los distintos equipos.
El piso ha ido evolucionando, y más ahora con la llegada de Joaquina el día 30 de septiembre. Es una chica encantadora y muy alegre, es abierta, sencilla y bastante platicadora. Estamos muy integrados tanto nosotros cuatro, como con amigos de Joa y Ale (la mayoría biotecnólogos); de hecho el domingo 4 de octubre organizamos una comida en el piso en el que además de nosotros 4, vinieron dos de las chicas que vivían aquí antes, dos amigas de Joa y Ale y la madre de Joaquina. Comimos un delicioso cordero que preparó Ale, y después nos fuimos al teatro a ver una adaptación de "El Enfermo Imaginario" de Moliére. La madre de Joaquina se portó excelente, de hecho hasta me invitó a pasar Navidad con ellas, siempre y cuando no me saliera ningún otro plan.
Y aunque ya han habido algunas peleas, la dinámica va mejorando. Estoy muy contento con el piso, y veo que no pude llegar a mejor lugar. Al final nos estamos volviendo como una pequeña familia.
El jueves 1 de octubre fui a mi primer "botellón". Más de 5 mil personas reunidas en las calles aledañas a la Universidad de Valencia, bebiendo, platicando, escuchando música... Fui con Joa y Saray (una de las trillizas que vivía en mi piso), por lo que estuve con casi puros biotecnólogos; aunque al final (como siempre) terminé hablando de política con algunos chicos que estaban con nosotros, no sin antes pasar por las preguntas de algunas amigas de Saray sobre las novelas mexicanas...
Por ahí de las 4 am, y después de salir del basurero que habían convertido la calle, llegué al piso para dormir aunque fueran 3 horas ya que tenía clase a las 8.30 am.
En verdad que fue bastante interesante, nunca me imaginé ver a tanta gente congregada entre semana y en la calle bebiendo y fumando...
Hoy viernes 16, fui a dejar mis huellas a la policía para que me entreguen mi tarjeta de identificación de extranjero (NIE). Fue una experiencia incómoda, ya que además que las oficinas están en un polígono industrial bastante descuidado, era una larga fila de personas que a todas luces eran en su mayoría indocumentados. Los policías fueron algo rudos y con un trato prepotente, aún con los que teníamos cita. En fin, lo bueno es que ya tendré mi identificación.
Hasta aquí dejo esta entrega, y en breve les envío una más referente a mi primer puente y mi viaje a Andalucía.